Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil. Con el 99,9 % de las secciones escrutadas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) le daba el 51,77 % de los votos válidos contra el 48,23 % de Flávio Bolsonaro: 64.169.977 votos contra 59.789.320, una diferencia de 4,38 millones. Lula asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027 y será el primer presidente brasileño elegido cuatro veces por el voto directo.
El dato que define la noche es otro: es la primera vez desde el regreso de la democracia que el candidato que salió segundo en la primera vuelta gana el balotaje. El 4 de octubre, Flávio había terminado adelante por 2,2 millones de votos. En tres semanas, Lula sumó 10,3 millones de votos y su rival, 3,7 millones.
Los números de la elección
- Lula (PT): 51,77 % — 64.169.977 votos.
- Flávio Bolsonaro (PL): 48,23 % — 59.789.320 votos.
- Diferencia: 4.380.657 votos. En 2022, Lula le había ganado a Jair Bolsonaro por 2,1 millones (50,90 % contra 49,10 %), la diferencia más chica de la historia.
- Participación: 80,79 % del padrón, casi dos puntos más que en la primera vuelta (78,92 %). La abstención fue del 19,21 %.
- Votos en blanco y nulos: 1,12 % y 2,12 %.
El TSE dio la elección por matemáticamente definida a las 21.10, con el 98,27 % de las secciones escrutadas. Brasil vota en urnas electrónicas desde 1996, y por eso el resultado se conoce pocas horas después del cierre.
La primera remontada en un balotaje
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % y Lula el 45,16 %. Ninguno de los balotajes presidenciales disputados entre 1989 y 2022 había cambiado el orden de la primera vuelta. Esta vez cambió.
Los números del TSE muestran de dónde salió la diferencia. Entre una vuelta y otra, Lula pasó de 53,9 a 64,2 millones de votos (+10,3 millones) y Flávio, de 56,1 a 59,8 millones (+3,7 millones). En el medio quedaban los votos de los candidatos que no llegaron al balotaje, que en conjunto habían reunido cerca del 8 %: Augusto Cury (2,89 %), Renan Santos (2,24 %), Ronaldo Caiado (2,18 %), Romeu Zema (0,27 %) y otros. A eso se sumó una participación mayor: votaron unos tres millones de personas más que el 4 de octubre.
En América Latina, ganar un balotaje desde el segundo lugar no es raro. Según un relevamiento de IDEA Internacional, entre 1978 y 2023 hubo 60 segundas vueltas presidenciales en la región, y en 20 de ellas perdió quien había ganado la primera. Los casos recientes incluyen a la Argentina en 2015 (Macri) y en 2023 (Milei), a Chile en 2021 (Boric) y en 2025 (Kast) y a Ecuador en 2023 (Noboa). Lo excepcional es que pase en Brasil.
Por qué ganó Lula
Los votos que quedaban libres. Romeu Zema, Ronaldo Caiado y Augusto Cury anunciaron su apoyo a Flávio para el balotaje; Renan Santos dejó en libertad a sus votantes, el PSD liberó a sus directorios y el MDB no apoyó a nadie. Pero los electores no siguieron en bloque a sus dirigentes. Según una encuesta de AtlasIntel de mediados de octubre, los votantes de Caiado preferían a Flávio por amplio margen (70 % a 25 %), pero los de Cury se inclinaban por Lula (52 % a 42 %) y los de Renan Santos se dividían en tercios. Y entre quienes no habían ido a votar el 4 de octubre, Lula ganaba 56 a 40.
La economía. Lula llegó al balotaje con el desempleo en 5,3 %, el más bajo de la serie para ese trimestre, una cifra récord de 103,5 millones de ocupados y un ingreso real que subía 3,7 % interanual. La inflación, en cambio, cerró septiembre en 4,58 % anual, por encima del techo de la meta oficial. En el último año entraron en vigencia dos medidas de alto impacto: la exención del impuesto a la renta para quienes ganan hasta 5.000 reales por mes, vigente desde enero, y un aumento del 15 % del Bolsa Família desde octubre, anunciado a 17 días de la elección y criticado por la oposición como una medida electoral.
El factor Trump. En 2025, Estados Unidos impuso aranceles del 50 % a productos brasileños y los vinculó con el juicio a Jair Bolsonaro; en julio de 2026 sumó un nuevo arancel del 25 % tras una investigación comercial. Lula convirtió el tema en una bandera de soberanía. Según Quaest, en julio el 51 % de los brasileños creía que Flávio había apoyado los aranceles, y sus adversarios lo apodaron «Tariflávio». Flávio se había reunido con Trump en la Casa Blanca en mayo; el día de la elección, Trump evitó pronunciarse.
Las encuestas fallaron. En la víspera, Datafolha y Quaest daban a Flávio 51 % contra 49 % de los votos válidos, y AtlasIntel 50,8 % contra 49,2 %. En la primera vuelta se habían equivocado en el sentido contrario: daban adelante a Lula y ganó Flávio. Datafolha encontró la pista en su última medición: Flávio ganaba entre los votantes con más probabilidad de ir a votar y Lula entre los que tenían menos. Y la participación subió casi dos puntos respecto de la primera vuelta.
Una jornada con polémica
La votación tuvo un episodio que la oposición va a seguir discutiendo. El ministro del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin extendió el horario de votación hasta las 19 por la falta de colectivos en San Pablo y en Bahía, a pedido de la campaña de Lula según algunos medios y de ambos partidos según otros. El Ministerio Público Electoral se opuso. Dirigentes del PL anticiparon durante la tarde que no aceptarían una derrota y hablaron de un «golpe judicial». Al cierre de esta nota, Flávio Bolsonaro todavía no se había pronunciado. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, pidió el reconocimiento del resultado, igual que el Colegio de Abogados de Brasil y la OEA.
El mapa: un país partido en dos
El resultado por estado repite, ampliada, la geografía de las últimas elecciones. Lula ganó en 13 estados y Flávio en otros 13, más el Distrito Federal.
- Nordeste: el bastión de Lula. Ganó en los nueve estados de la región, con el 69,4 % de los votos y una ventaja de 13,6 millones, más de tres veces su diferencia nacional. Sus mejores números fueron en Piauí (75,9 %), Bahía (71,3 %) y Maranhão (69,5 %).
- Sur y Centro-Oeste: territorio de Flávio. Ganó en todos sus estados: 62,6 % en el Sur y 60 % en el Centro-Oeste. Sus mejores resultados fueron en Roraima (72,5 %), Rondônia (69,6 %) y Santa Catarina (69,4 %).
- Sudeste: ventaja de Flávio, con una excepción decisiva. Flávio ganó en San Pablo (53,9 %), Río de Janeiro (53,1 %) y Espírito Santo (56,4 %), y sacó en la región 2,8 millones de votos de ventaja. Pero Lula se quedó con Minas Gerais por 50,4 % a 49,6 %.
- Norte: empate técnico. Sumados los siete estados, cada uno sacó prácticamente el 50 %. Lula ganó en Pará, Amazonas y Amapá; Flávio, en Roraima, Rondônia, Acre y Tocantins.
Minas Gerais confirmó su fama de estado bisagra. Es el segundo distrito electoral del país y, desde 1989, quien gana allí gana la presidencia. Esta vez la diferencia fue de menos de 100.000 votos sobre 12,6 millones.
Entre los brasileños que votaron en el exterior también ganó Lula, con el 53,6 %.
¿Cayó la derecha? Una derrota, no un derrumbe
La lectura de una «caída de la derecha» no encaja con los números. Flávio Bolsonaro perdió la presidencia, pero sus 59,8 millones de votos son la cifra más alta que obtuvo un candidato de la derecha en la historia de Brasil: 2 millones más que Jair Bolsonaro cuando ganó en 2018 (57,8 millones) y 1,6 millones más que en 2022 (58,2 millones). Además ganó la primera vuelta y se impuso en 14 de los 27 distritos.
Lo que sí cambió es el liderazgo. Jair Bolsonaro no pudo competir: el TSE lo inhabilitó hasta 2030, y en septiembre de 2025 el Supremo lo condenó a 27 años y tres meses de prisión por el intento de golpe; desde marzo cumple prisión domiciliaria por razones humanitarias. Flávio, senador por Río de Janeiro y elegido candidato por su padre en diciembre de 2025, heredó el apellido y buena parte del voto, pero no alcanzó para superar el techo que el bolsonarismo encontró en los dos últimos balotajes contra Lula: 49,1 % en 2022 y 48,2 % en 2026.
Y la derecha conserva poder institucional. El PL fue el partido más votado para el Congreso el 4 de octubre: tendrá 121 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, 24 más que ahora y la bancada más grande de un solo partido desde 2002, y será también la primera fuerza del Senado, con 28 o 29 de las 81 bancas, según cómo se cuenten los suplentes. La federación del PT tendrá 88 diputados y 9 o 10 senadores. Los partidos de centroderecha del llamado Centrão (União, PP, PSD, Republicanos y MDB) suman más de 200 diputados y serán, otra vez, los que definan cada votación.
Según cálculos propios sobre esos números, la izquierda aliada de Lula reúne alrededor de 124 diputados, lejos de los 257 de la mayoría. En el Senado, el PL y el Novo suman 32 bancas, a una de las 33 que alcanzan para bloquear una reforma constitucional.
Los principales estados también quedaron en manos de la derecha: Tarcísio de Freitas fue reelecto en San Pablo con el 62,9 %, Cleitinho (Republicanos) ganó en Minas Gerais, Douglas Ruas (PL) en Río de Janeiro y Sergio Moro (PL) en Paraná. La derecha perdió la presidencia, pero va a controlar el Congreso y los grandes distritos.
Para el bolsonarismo, la discusión que viene es interna: si Flávio queda como jefe de la oposición, si otros dirigentes de la derecha reclaman la candidatura de 2030 y cómo se reordena el espacio después de una derrota por un margen mayor que el de 2022.
Antecedentes regionales: Lula contra la corriente
La reelección de Lula se da en una región que en los últimos tres años votó mayoritariamente a candidatos de derecha y, sobre todo, en contra de los oficialismos. Para entenderla sirve mirar los ciclos anteriores.
La «marea rosa» de los 2000
Entre 1998 y 2009 llegaron al poder Hugo Chávez en Venezuela (1998), Lula en Brasil (2002, con el 61,3 % en el balotaje, y reelecto en 2006 con el 60,8 %), Néstor Kirchner en la Argentina (2003), Evo Morales en Bolivia (2005), Rafael Correa en Ecuador (2006), Michelle Bachelet en Chile (2006) y José Mujica en Uruguay (2009). En 2010, la izquierda gobernaba 15 países de la región.
El giro de 2015 a 2019
Mauricio Macri ganó en la Argentina en 2015 (51,3 %, después de perder la primera vuelta), Pedro Pablo Kuczynski en Perú en 2016, Sebastián Piñera en Chile en 2017, y en 2018 Jair Bolsonaro en Brasil (55,1 %) e Iván Duque en Colombia.
La segunda ola de izquierda, de 2018 a 2022
Andrés Manuel López Obrador en México (2018), Alberto Fernández en la Argentina (2019), Luis Arce en Bolivia (2020), Gabriel Boric en Chile (2021), Gustavo Petro en Colombia (2022) y la vuelta de Lula en 2022.
El ciclo 2023-2026
Desde 2023, la mayoría de las elecciones presidenciales las ganaron candidatos de derecha o de centroderecha:
- Argentina 2023: Javier Milei, 55,65 % en el balotaje.
- Ecuador: Daniel Noboa en 2023 y su reelección en 2025 (55,63 %).
- El Salvador 2024: Nayib Bukele, reelecto con el 84,65 %.
- Panamá 2024: José Raúl Mulino.
- Bolivia 2025: Rodrigo Paz (54,96 %), que cerró veinte años de gobiernos del MAS.
- Chile 2025: José Antonio Kast, que ganó el balotaje con alrededor del 58 % después de salir segundo.
- Honduras 2025: Nasry Asfura, en un resultado que la oposición rechazó.
- Costa Rica 2026: Laura Fernández, en primera vuelta.
- Perú 2026: Keiko Fujimori, por 49.641 votos en el balotaje.
- Colombia 2026: Abelardo de la Espriella, con el 49,66 % contra el 48,70 % de Iván Cepeda.
Del otro lado quedaron Bernardo Arévalo en Guatemala (2023), Claudia Sheinbaum en México (2024) y Yamandú Orsi en Uruguay (2024). En Venezuela, la elección de 2024 quedó impugnada: el Centro Carter concluyó que no podía considerarse democrática, y tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos en enero de 2026 sigue sin fecha una nueva elección presidencial.
¿Giro a la derecha o voto contra el que gobierna?
Los analistas discuten si se trata de un giro ideológico o de un castigo a los oficialismos. El politólogo Daniel Zovatto contaba en mayo que la derecha había ganado 11 de las últimas 14 presidenciales, y atribuía buena parte de esos resultados al voto castigo por la inseguridad, la pérdida de poder adquisitivo y la corrupción. Juan Negri (Universidad Torcuato Di Tella) habla de «una ola antioficialista» más que de una ola de derecha estructural. Ignacio Labaqui (UCA) recuerda que en la última década los gobiernos perdieron cerca de tres de cada cuatro elecciones, la mayor alternancia en cuarenta años. Un informe del CIDOB de julio subraya que la ola «no es homogénea»: varios triunfos fueron por márgenes mínimos, como en Colombia y Perú, y dejaron gobiernos sin mayoría legislativa.
Visto así, el caso de Lula es doblemente a contramano: ganó un oficialista y ganó la izquierda, en una región donde ambas cosas venían siendo la excepción. En el ciclo actual, solo Luis Abinader en República Dominicana, Bukele, Noboa y ahora Lula consiguieron la reelección.
Hay un dato de fondo que vale para toda la región. Según el Latinobarómetro 2026, presentado a comienzos de octubre, el apoyo a la democracia en América Latina es del 52 %. En la Argentina llega al 73 %, el más alto de la región; en Brasil es del 41 %, uno de los más bajos.
Qué cambia para la Argentina
Una relación en su punto más bajo
El vínculo entre Javier Milei y Lula fue tenso desde el comienzo. Lula no viajó a la asunción de Milei en diciembre de 2023, y en los años siguientes hubo saludos fríos en la cumbre del G20 de Río y en las del Mercosur, y ausencias cruzadas.
La relación empeoró durante la campaña. El 25 de julio, Milei habló en la convención del PL en San Pablo que lanzó la candidatura de Flávio y trató a Lula de «ladrón». Al día siguiente, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, y el 4 de agosto bajó la relación al nivel de encargados de negocios «mientras persistan los ataques». El 20 de octubre, Itamaraty calificó como un intento de «injerencia externa» una publicación del presidente argentino sobre la elección. Este domingo, Milei siguió el balotaje desde la quinta de Olivos y publicó y compartió mensajes contra Lula, mientras que doce diputados de La Libertad Avanza viajaron a Brasil por su cuenta para acompañar a Flávio.
Al cierre de esta nota, ni el Presidente ni la Cancillería habían felicitado al ganador; desde la Casa Rosada se indicó que esperarían los resultados oficiales. En la oposición, Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa celebraron el triunfo de Lula. Desde el oficialismo, la diputada Lilia Lemoine puso en duda la extensión del horario de votación.
El primer socio comercial
Más allá de la política, la interdependencia económica es enorme. Según la Cancillería argentina, en 2025 Brasil fue el primer destino de las exportaciones argentinas (14,7 % del total) y el primer origen de las importaciones (24,3 %), con un déficit para la Argentina de 5.653 millones de dólares. En 2026 ese déficit se achicó fuerte: en septiembre fue de apenas 51 millones, un 91 % menos que un año antes, por la caída de las importaciones.
El Mercosur y los acuerdos que pasan por el Congreso
La continuidad de Lula también define la agenda del Mercosur, que llega al Congreso argentino por dos vías.
- El acuerdo con la Unión Europea. Se firmó en Asunción el 17 de enero de 2026, después de 26 años de negociaciones. La Cámara de Diputados lo aprobó el 12 de febrero por 203 votos a 42, y el Senado el 26 de febrero por 69 a 3: la Argentina fue de los primeros países en ratificarlo. Rige en forma provisional desde el 1 de mayo, mientras el Parlamento Europeo espera un dictamen del Tribunal de Justicia de la UE.
- El acuerdo comercial con Estados Unidos. Brasil viene cuestionando si es compatible con las reglas del bloque, porque amplía las excepciones argentinas al arancel externo común. En octubre se firmó un protocolo adicional que será enviado al Congreso.
Con Lula reelecto, es menos probable que prospere la idea de un Mercosur más flexible, que permita a cada socio negociar por su cuenta, como reclama el Gobierno argentino. Los analistas coinciden en que la relación entre Buenos Aires y Brasilia va a seguir tensa, aunque algunos anticipan un intento argentino de «bajar los decibeles» frente a un vecino del que depende buena parte de la industria, en especial la automotriz.
Qué viene
- 5 de enero de 2027: asunción. Por la enmienda constitucional 111, de 2021, es la primera vez que el presidente asume el 5 de enero y no el 1.º. Los gobernadores asumen el 6.
- Un cuarto mandato. Lula ya gobernó entre 2003 y 2010 y desde 2023. Terminará este período en 2030.
- Gobernar con un Congreso adverso. Con el PL como primera fuerza en las dos cámaras, Lula va a depender del Centrão para aprobar cada ley.
- La edad. Lula cumple 81 años el martes 27 de octubre y terminará el mandato con 85.
- La reorganización de la derecha, con Jair Bolsonaro inhabilitado hasta 2030 y Flávio como candidato a liderar la oposición.
- La relación con la Argentina, con los embajadores todavía fuera de sus puestos y la cumbre del Mercosur como próxima prueba.
Seguí el escrutinio completo y las reacciones minuto a minuto en la cobertura en vivo de Congreso AR.
Datos: Tribunal Superior Electoral de Brasil (resultados por estado al 99,9 % escrutado), Agência Senado, Cancillería argentina, Latinobarómetro, IDEA Internacional, AtlasIntel, Datafolha y Quaest.
Legisladores en esta nota: Lilia Lemoine
