En un contexto donde la estabilidad política es tan relevante como los indicadores macroeconómicos, el Gobierno nacional insiste en sostener una narrativa de amenazas constantes. Esta estrategia, útil para la confrontación de carácter electoral, entorpece la generación de confianza que demanda el mercado financiero. A diferencia de la gestión de Cambiemos, que no logró concretar la llegada de capitales externos, la actual administración considera urgente la concreción de inversiones tras haber implementado un severo ajuste fiscal.
La comitiva en París y el fuerte discurso presidencial contra Europa
Con el objetivo de propiciar el arribo de capitales, casi la totalidad del gabinete nacional y más de la mitad de los gobernadores provinciales mantuvieron una agenda de trabajo en París durante la última semana. Esta acción representó la continuidad de la denominada «Argentina Week» celebrada meses atrás en Nueva York, una iniciativa que en su momento se vio opacada por controversias ligadas al entonces jefe de Gabinete y que de manera irónica fue tildada como «Adorni Week».
Sin embargo, el desembarco en Francia estuvo antecedido por declaraciones del presidente Javier Milei a medios locales que generaron revuelo. El mandatario calificó el rumbo europeo como «una muerte lenta, agónica y cobarde», afirmando que «Europa se está hundiendo» debido a la «sobrerregulación» y la consolidación del Estado de bienestar. Asimismo, diferenció la gestión de Bruselas de la de Roma, asociando a la capital belga con la decadencia y el socialismo. Estas críticas hacia los países anfitriones contrastan con la necesidad argentina de obtener apoyo e inversiones de dicho continente.
Inconsistencias en las cifras oficiales y tensión con los mercados
Los potenciales inversores extranjeros buscan señales de previsibilidad institucional y seguridad jurídica, aspectos que se ven tensionados por las propias declaraciones del oficialismo. El presidente Javier Milei ha insistido en describir un escenario de extrema gravedad institucional que no coincide con los hechos fácticos, aludiendo a «7 intentos de golpes de Estado» (en referencia a proyectos de juicio político no tratados) y «40 proyectos para voltear el equilibrio fiscal» (de las cuales solo fueron 9 leyes vetadas, siendo revertidas solo 3 por el Congreso de la Nación).
Asimismo, generó alarma la aseveración presidencial sobre la supuesta expulsión de 30.000 terroristas del territorio nacional. Al respecto, el vocero Adrián Ravier debió aclarar que el mandatario se refería en realidad a unas 20.000 personas inadmitidas o rechazadas por infracciones migratorias, antecedentes judiciales o trámites administrativos, sin aportar datos que corroboren la pertenencia de los afectados a organizaciones terroristas. A esto se sumó la declaración de que la quinta de Olivos funciona actualmente como una «base militar» debido a presuntas amenazas de seguridad.
Por otra parte, la credibilidad de las estadísticas públicas sufrió un revés luego de que el propio mandatario descalificara los indicadores oficiales argumentando que «están arrojando cualquier cosa» para negar la recesión. Esta tensión coincide con la reciente renuncia de Marco Lavagna a la titularidad del INDEC, motivada por discrepancias técnicas con el Ministerio de Economía respecto de la autonomía técnica y el momento de aplicación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En paralelo, la entidad financiera JP Morgan recortó su proyección de crecimiento anual para la Argentina del 2,7% al 1,5%, anticipando una contracción del 4% para el tercer trimestre, en un marco de suba del riesgo país e incremento de la imagen negativa del Gobierno en las encuestas de opinión pública. En este escenario de desconfianza, el ministro de Economía sumó rispideces al afirmar en el CFO Summit 2026 que «el kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo».
La estrategia electoral, las PASO y el panorama en el Senado
Pese a las señales de alerta de los mercados, el oficialismo busca consolidar la polarización electoral con el gobernador bonaerense Kicillof y el kirchnerismo bajo la consigna «nosotros o el caos». Con miras a debilitar al peronismo, el Gobierno aspira a derogar o suspender las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
No obstante, la viabilidad de esta reforma política es incierta. La jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, ha planteado dudas sobre el acompañamiento legislativo. Aunque el oficialismo confía en las gestiones de Diego Santilli con los 13 gobernadores que viajaron a Francia, estos mandatarios apenas podrían asegurar 6 voluntades en la Cámara alta, quedando el oficialismo a una distancia de al menos 10 votos de los 16 necesarios para sancionar la suspensión de las primarias.
Fallo judicial de la Ley de Tierras y discusiones en comisiones
La agenda parlamentaria se complejizó aún más para la administración central tras un reciente e inesperado fallo de la Corte Suprema de Justicia, que restituyó la derogación de la Ley de Tierras contemplada originalmente en el DNU 70/23. Si bien la resolución judicial sintoniza con las intenciones originales de desregulación del Gobierno, reavivó la iniciativa de los bloques opositores para intentar rechazar el decreto en el recinto del Congreso.
Este fallo coincidió temporalmente con el inicio del tratamiento del proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional. El debate en comisiones se vio fuertemente alterado por un fuerte cruce verbal protagonizado por el líder de Patria Grande, Juan Grabois, quien confrontó de manera directa con legisladores oficialistas. Aunque el comportamiento de Grabois generó malestar dentro de su propio espacio —donde se pretendía mantener una estrategia de discusión técnica sobre los puntos objetables del proyecto—, los integrantes de La Libertad Avanza capitalizaron políticamente el episodio para justificar el estilo discursivo del propio jefe de Estado.
Foto: Parlamentario. Fuente original: Parlamentario.
Legisladores en esta nota: Diego Santilli, Patricia Bullrich
