El oficialismo condiciona acuerdos con gobernadores al apoyo de leyes clave

Con la mirada puesta en la reelección de Javier Milei como el objetivo principal para el último año de gestión, la pata política del oficialismo ha comenzado a definir su estrategia de cara a la campaña electoral. Sin embargo, desde el sector liderado por la secretaria general Karina Milei, encargada de los vínculos con los aliados, se ha dejado en claro que los acuerdos políticos con los mandatarios provinciales no se realizarán a cualquier costo.

La prueba legislativa para los gobernadores

Desde la mesa chica libertaria se advierte que la predisposición al consenso estará estrictamente ligada al respaldo legislativo. El Gobierno nacional espera que los gobernadores aliados que busquen sellar pactos demuestren su compromiso apoyando los proyectos de ley que actualmente se encuentran en el Congreso, así como los que ingresarán en el corto plazo. Según fuentes de la toma de decisiones, la viabilidad de los acuerdos dependerá de si acompañan la agenda oficialista: «El acuerdismo va a depender de si van a acompañar las ideas: la baja de impuestos, la agenda de desregulación… Es con ideas, no con personas ni con caprichos».

La Casa Rosada apunta a medir el nivel de compromiso real en el Congreso para trazar el mapa de alianzas. Actualmente, el Poder Legislativo tiene pendientes de definición proyectos de alta relevancia para el Ejecutivo, tales como la inviolabilidad de la propiedad privada, la iniciativa inocencia fiscal 2, la reforma de la carta orgánica del Banco Central, el Presupuesto 2027 y la reforma electoral, mediante la cual el Gobierno busca anular las PASO.

La relación con las provincias y el caso Santa Fe

Si bien los gobernadores aliados han mostrado señales de sintonía en el ámbito legislativo e incluso asistieron a la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete, en Balcarce 50 predomina la cautela. Desde el bloque libertario advierten que la evolución de los debates en el Congreso será el termómetro definitivo: «Veamos cómo se portan con las leyes y solo se va a ir clarificando», explicaron.

Un claro ejemplo de esta dinámica se observa en la provincia de Santa Fe, gobernada por Maximiliano Pullaro. El mandatario provincial ha mostrado posturas oscilantes: acompañó determinados debates legislativos, pero mantuvo distancia en asuntos clave como la educación universitaria y el fomento a la producción. Además, Pullaro no asistió a la asunción de Santilli ni a las actividades del 9 de Julio en Tucumán, mientras recibe críticas de Romina Diez, máxima referente libertaria en el territorio santafesino.

Gestos institucionales y poder partidario

En este escenario de negociaciones, Karina Milei ha empezado a alternar gestos de distensión con demostraciones de fuerza propia. En un encuentro institucional en el Salón de la Ciencia Argentina de la Casa Rosada, la secretaria general encabezó el traspaso de la administración de la ruta AO12 a la provincia de Santa Fe, una vía clave que conecta con la zona portuaria del Gran Rosario. Durante este evento, definido por el jefe de Gabinete Diego Santilli como parte de un «nuevo federalismo», Karina Milei buscó mostrar un perfil dialoguista pero firme.

Para exhibir la consolidación de su espacio político, la funcionaria sumó a la fotografía oficial a los diputados nacionales libertarios de esa provincia, remarcando que el desarrollo de la estructura propia de La Libertad Avanza sigue activo. Desde su entorno aseguran que la secretaria general intensifica la capacitación de dirigentes en el silencio y planea actividades en el AMBA, bajo una premisa ineludible: «Ella no va a acordar por acordar, ni va a regalar nada. Acá va a haber condiciones», las cuales contemplan indispensablemente el apoyo legislativo previo.

Foto: La Nación. Fuente original: La Nación.