A partir del 1° de octubre de 2026, el estado de Florida implementará nuevas restricciones sobre la comercialización de óxido nitroso y aplicará sanciones más severas relacionadas con la xilazina. Estas medidas quedaron establecidas tras la firma del gobernador Ron DeSantis de la ley SB 432, aprobada por unanimidad en la Legislatura estatal bajo la denominación oficial de «Meg’s Law». La iniciativa legislativa surgió a raíz del fallecimiento de una mujer que padeció una prolongada adicción a una sustancia que se comercializaba de manera legal en comercios de todo el estado.
Restricciones al óxido nitroso y excepciones de la norma
El propósito central de la ley SB 432 es limitar el acceso al óxido nitroso, popularmente denominado «gas de la risa», el cual solía venderse en formato de cartuchos en tiendas de conveniencia y locales dedicados a productos para fumadores. Con la entrada en vigencia de la nueva regulación, los distribuidores de tabaco o nicotina, así como sus empleados o representantes, tendrán estrictamente prohibido poseer, vender, entregar o suministrar esta sustancia en sus locales habilitados. La prohibición abarca de igual modo a quienes intenten comercializarla desde dichos establecimientos.
La legislación determina que el incumplimiento de estas disposiciones constituirá un delito grave de tercer grado, lo que someterá a los infractores a las sanciones dispuestas en la normativa penal de Florida. No obstante, la norma prevé excepciones específicas: los supermercados y tiendas de comestibles autorizados por el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de Florida podrán continuar con la venta de productos alimenticios terminados que utilicen óxido nitroso exclusivamente como propelente, como ocurre con los envases de crema batida. El espíritu de la ley no es anular el uso legítimo industrial o alimentario, sino prevenir que la sustancia se utilice para causar estados de intoxicación.
La historia de Margaret «Meg» Caldwell
La propuesta fue impulsada en memoria de Margaret «Meg» Caldwell, quien murió a los 29 años como consecuencia de una severa dependencia al óxido nitroso. Meg inhalaba el gas contenido en cartuchos que adquiría legalmente y sin trabas en diversos comercios. Lo que se inició como un consumo esporádico devino en una adicción de cinco años que minó su salud. El consumo continuo redujo drásticamente sus niveles de vitamina B-12, lo que le provocó parálisis y otras complicaciones físicas de gravedad.
A pesar de haber sido internada en un centro de rehabilitación para abordar su adicción, Meg volvió a consumir tras recibir el alta. Su hermana, Kathleen Dial, intentó detener la situación contactando a los comercios para solicitar que no le vendieran los cartuchos, pero los empleados y propietarios argumentaban que Meg tenía la edad legal y los productos eran de venta lícita. La dependencia se tornó tan severa que la joven solía estacionar frente a las tiendas, consumir los cartuchos recién comprados y reingresar de inmediato por más, llegando a gastar unos 400 dólares diarios. El 24 de noviembre de 2024, fue hallada sin vida en su auto en el área de Orlando, rodeada de decenas de cartuchos de óxido nitroso. Tras la tragedia, su hermana impulsó la reforma legislativa y campañas de concientización.
Regulación de la xilazina y nuevas figuras penales
La ley SB 432 también introduce modificaciones respecto a la xilazina, un compuesto empleado en el ámbito veterinario para la sedación, analgesia y anestesia de grandes mamíferos. La nueva normativa tipifica delitos inéditos vinculados a la fabricación, venta, distribución y tráfico de este elemento. Asimismo, incorpora la figura penal de «tráfico de xilazina», estableciendo multas financieras y condenas obligatorias según el volumen de sustancia involucrado en la infracción.
Foto: La Nación. Fuente original: La Nación.
