La historia de Kevin Mitnick y Shawn Nunley: el caso de espionaje informático de los 90 que terminó en una amistad de dos décadas

La historia de la seguridad informática tiene en Kevin Mitnick a uno de sus protagonistas más célebres de la década de los 90. Perseguido por el FBI, visto como una amenaza por las corporaciones tecnológicas y retratado por la prensa como el emblema de una era donde los delitos informáticos apenas comenzaban a perfilarse, Mitnick protagonizó un histórico caso de intrusión que lo vinculó de manera definitiva con Shawn Nunley, un administrador de red de la firma de software empresarial Novell.

El ataque mediante ingeniería social

Durante los años 90, la infraestructura digital de empresas, gobiernos y universidades dependía en gran medida de sistemas como NetWare, el producto central de la compañía Novell para administrar redes corporativas. Este entorno representaba un objetivo de alto valor para Mitnick, quien desde su adolescencia había mostrado fascinación por las telecomunicaciones y el movimiento de los ‘Phone Phreaks’, dedicados a explorar y manipular redes telefónicas.

El encuentro indirecto entre Mitnick y Nunley ocurrió mediante una llamada telefónica. Nunley, quien se desempeñaba en una posición sensible con responsabilidad sobre los accesos remotos de Novell, recibió en su casa la llamada de un hombre que se identificó como Gabe Nault, un empleado de la firma. El supuesto compañero solicitaba acceso directo a las conexiones entrantes por módem para resolver una urgencia de código vinculada a un proyecto secreto llamado ‘Snowbird’.

Para dar credibilidad a su relato, Mitnick aportó datos reales: el proyecto secreto existía y el verdadero Gabe Nault se encontraba de vacaciones en un hotel de Vail, una información que Mitnick obtuvo tras acceder previamente al sistema de correo de voz de Novell. Mediante el engaño, persuadió a personal de telecomunicaciones para obtener contraseñas y alteró el buzón de voz de Nault, además de convencer a otro ingeniero de mover una copia de código fuente. Esta metodología de manipulación, conocida como ingeniería social, se convirtió en su sello característico.

La prueba que definió el caso

A pesar de la precisión de los datos, Nunley sospechó de la solicitud fuera de protocolo. Indicó que resolvería el problema al día siguiente en la oficina y le pidió al interlocutor que dejara un mensaje de voz como respaldo para sus superiores. Mitnick accedió. Al día siguiente, Nunley grabó el mensaje de voz en una cinta de casete y lo conservó, convirtiéndose posteriormente en la evidencia más relevante para el Departamento de Justicia para sostener el caso.

A pesar de la advertencia del empleado, Mitnick logró ingresar a la red y comenzar la transferencia del código fuente hacia una computadora externa. Tras permanecer prófugo durante varios años utilizando identidades falsas, el hacker fue finalmente arrestado por las autoridades federales en febrero de 1995.

Un giro inesperado en la relación

Con el avance del proceso judicial, la postura de Nunley cambió. Al considerar que la fiscalía exageraba los daños reales para convertir a Mitnick en un ejemplo público, decidió contactar al abogado del acusado para ofrecer su colaboración. Tras cumplir su condena en prisión, Mitnick buscó a Nunley para disculparse.

Ambos se encontraron personalmente años más tarde en una conferencia de seguridad informática, dando inicio a una relación de amistad que se extendió por más de dos décadas. Tras el fallecimiento de Mitnick en 2023, se conoció que el antiguo hacker le dejó a Nunley un obsequio póstumo: los recursos necesarios para adquirir el vehículo de sus sueños, un Porsche 911 Carrera 4 GTS.

Foto: La Nación. Fuente original: La Nación.