Lo que debía ser un trámite formal se convirtió en un campo de batalla. Acusaciones de tráfico de cocaína en Miami, carpetazos de último minuto y una pregunta incómoda que paralizó a la Comisión de Asuntos Constitucionales: ¿Estamos por dejar entrar al crimen organizado al Congreso?
El Congreso de la Nación vivió ayer una jornada que rozó el bochorno institucional y dejó al descubierto la trama más oscura de la política actual. En una reunión de alto voltaje, la Comisión de Asuntos Constitucionales emitió un dictamen de mayoría histórico rechazando el pliego de Lorena Villaverde, la senadora electa por La Libertad Avanza en Río Negro, acusada de vínculos directos con el narcotráfico y de haber sido detenida en Estados Unidos con casi 2 kilos de cocaína.
«No estamos en el Vaticano, pero tampoco en una serie de Netflix»
La tensión se cortaba con cuchillo desde el minuto uno. Mientras el oficialismo intentaba defender la «idoneidad moral» de su candidata alegando que las causas fueron desestimadas, la oposición peronista, liderada por José Mayans y una encendida Florencia López, transformó la comisión en un tribunal oral.
El momento cúlmine llegó cuando la senadora López levantó ante las cámaras lo que parecía ser el «mugshot» (dibujo de prontuario) de Villaverde tras su detención en 2002 en Florida. «¿Alguno de los 72 senadores tiene esta fotito en un aeropuerto? ¡Son 2 kilos de cocaína, no es consumo personal!», disparó a los gritos, silenciando la sala.
Las acusaciones no se detuvieron ahí. Se vinculó a Villaverde con Fred Machado, el empresario extraditado a EE.UU. por lavado de dinero y narcotráfico, quien también fue señalado como financista de campañas libertarias. «Vienen a contaminar el cuerpo, quieren un narcogobierno», sentenciaron desde Unión por la Patria.
La venganza libertaria: «Si cae una, caen todos»
Como en una partida de ajedrez macabro, la respuesta del oficialismo no se hizo esperar y llegó con una maniobra de último segundo. Patricia Bullrich envió en mano impugnaciones «express» contra dos pesos pesados del peronismo: Martín Soria y Jorge «Coqui» Capitanich.
«Si vamos a hablar de idoneidad moral, hablemos de todos», retrucó el senador libertario Juan Carlos Pagotto, intentando empatar el partido. Sin embargo, la jugada fue calificada de «apriete mafioso» y «vendetta» por la oposición, dado que las denuncias ingresaron cuando la reunión ya llevaba una hora de debate.
Juez vs. La Moral
El senador Luis Juez intentó poner paños fríos apelando al tecnicismo legal, argumentando que sin condena firme no hay impedimento. «Yo no soy abogado del Chapo Guzmán, pero acá hay resoluciones judiciales de archivo», sostuvo, aunque su postura chocó de frente con la de otros aliados como Guadalupe Tagliaferri y Pablo Blanco, quienes, horrorizados por los antecedentes, decidieron soltarle la mano a la candidata oficialista.
Final abierto y suspenso hasta el 28
Entre la confusión de cuántos dictámenes se firmaban y los intentos de pasar a cuartos intermedios, la presidenta de la comisión, Alejandra Vigo, puso orden: hubo dictamen de rechazo al título de Villaverde.
Sin embargo, la historia no termina aquí. Este dictamen no es vinculante y la verdadera batalla final será el próximo 28 de noviembre en el recinto. Allí, a cara de perro y con la nueva composición de la Cámara, los senadores deberán decidir si hacen la vista gorda o si le cierran la puerta en la cara a quien ya muchos llaman «la senadora del escándalo».
La pregunta quedó flotando en el aire del salón Arturo Illia: ¿Ganará la impunidad política o el miedo a la narcopolítica?
