Preocupante aumento de la mora en jóvenes: cuatro de cada diez deudores de entre 18 y 25 años no pagan

Un relevamiento detallado sobre la morosidad en Argentina revela que la falta de pago presenta marcadas diferencias según la edad de los deudores, el tipo de entidad acreedora y los montos comprometidos. El análisis, elaborado por Matías Fernández, exfuncionario durante el gobierno de Mauricio Macri y socio de Pública, cruzó los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) con el padrón de ARCA para identificar variables clave como edad, actividad declarada y domicilio fiscal.

La alarma en el segmento joven

El dato más preocupante del informe se concentra en la población de menor edad. En un lapso de dos años, la proporción de jóvenes de entre 18 y 25 años con deudas registradas ascendió del 16,8% al 23,3%, lo que representa la incorporación de 338.624 nuevos deudores (un incremento del 38%). Sin embargo, el indicador más crítico es que, entre aquellos jóvenes que lograron acceder al financiamiento, la tasa de mora saltó del 24,7% al 40,8%, posicionándose como el nivel de incumplimiento más alto de todas las franjas etarias, con una deuda mediana impaga de $282.000.

Ante este panorama, Fernández señaló que el fenómeno requiere un análisis profundo sobre el rol de la educación financiera, el empleo, el impacto de las apuestas en línea y las disparidades según la provincia de residencia, afirmando que «es hora de mirar con más seriedad este problema».

Bancos tradicionales versus el sector de dinero rápido

La distribución del dinero adeudado muestra una fuerte concentración en el sistema bancario formal, aunque las tasas de incumplimiento más elevadas se registran fuera de él. Los bancos tradicionales, tanto públicos como privados, concentran aproximadamente el 65% del volumen total de dinero impago. Las entidades privadas reúnen el 45% de la mora total, con 1,59 millones de deudores y una deuda mediana de $1,46 millones. En tanto, el Banco Nación y el Banco Provincia acumulan de forma conjunta el 15% del dinero en mora del país.

Por fuera de la banca tradicional se ubican las tarjetas no bancarias, las cadenas de electrodomésticos y los plásticos de supermercados, sectores que representan al 35% de los deudores pero solo al 14% del monto total adeudado.

No obstante, la situación más crítica se localiza en las empresas de crédito rápido, que otorgan financiamiento con mínimos requisitos como la presentación del DNI. Al agrupar a 68 de estas compañías (entre las que se mencionan Crédito Argentino, Credil, Credicuotas, Moni Online, Waynicoin y Mins), el informe constató que concentran al 22% de los morosos y el 7,7% del dinero impago, con una deuda mediana cercana a los $500.000. Este segmento registra una tasa promedio de mora del 52%, alcanzando picos de entre el 65% y el 86% en determinadas empresas.

Respecto a este comportamiento, Fernández advirtió que estas instituciones están realizando un manejo del crédito poco congruente con los riesgos de un contexto de desinflación y tasas volátiles, sugiriendo que el BCRA debería intensificar la fiscalización sobre estos prestamistas no bancarios y activar alertas al superar ciertos niveles de incumplimiento.

El caso particular de Mercado Pago

El estudio dedicó un apartado para analizar el desempeño de Mercado Pago. La plataforma cuenta con más de 6,5 millones de clientes con financiamiento activo y concentra al 19% de los morosos de todo el sistema, pero representa únicamente el 2,9% del monto total de la deuda impaga. La mediana de sus deudas en mora se ubica en $116.000, un valor sensiblemente menor en comparación con los $260.000 de Naranja X, los $500.000 del sector de crédito rápido o los más de $1,4 millones registrados en los bancos.

Fernández definió a la fintech como «el mejor alumno, no el peor», argumentando que la firma ha integrado al sistema de crédito a personas sin historial financiero previo, atenuando el riesgo mediante el otorgamiento de montos iniciales bajos. «Está haciendo un ejercicio ambicioso de inclusión financiera, pero con un excesivo cuidado sobre el riesgo que asumen ellos y la persona que toma el crédito», precisó.

Factores asociados al incumplimiento y alcance del estudio

El trabajo determinó que la mora no posee una correlación directa y lineal con los índices de pobreza o desempleo de las distintas regiones. De hecho, las zonas con mayor tasa de incumplimiento no coinciden con aquellas de mayor desocupación, dado que en las áreas más vulnerables el acceso al crédito formal es sensiblemente menor. La correlación más evidente se dio con el tipo de acreedor: las ciudades con mayor presencia de prestamistas no bancarios entre sus deudores tienden a registrar tasas de mora más elevadas.

Aunque Fernández planteó como hipótesis que la pérdida del poder adquisitivo podría ser un factor explicativo clave, aclaró que el relevamiento no establece una relación de causalidad concluyente. Finalmente, el autor remarcó que el informe no representa una estadística de carácter oficial ni un trabajo académico formal, pudiendo contener imprecisiones dada la complejidad de las bases de datos utilizadas. «La idea no es que tomen este documento como una verdad revelada», concluyó.

Foto: La Nación. Fuente original: La Nación.