Luis Caputo intensifica las negociaciones individuales con los gobernadores ante el fuerte recorte de fondos

El ministro de Economía, Luis Caputo, se encuentra al frente de una estrategia de acercamiento con los mandatarios provinciales con el objetivo de encauzar la relación política y asegurar el respaldo parlamentario para proyectos de ley que el Ejecutivo considera clave. Tras definir al Gobierno como «federal» y manifestar que mantiene un «trabajo bárbaro con la mayoría de los gobernadores», Caputo busca aceitar los canales de diálogo junto a Diego Santilli para evitar que se repitan traspiés legislativos como el ocurrido con la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, donde el oficialismo debió resignar capítulos significativos.

La agenda de proyectos y la negociación política

La preocupación de la administración nacional radica en blindar iniciativas futuras de alta relevancia. En la lista de prioridades se encuentran la reforma electoral, el tratamiento de las denominadas zonas frías y la discusión del presupuesto 2027. Para contener posibles fisuras, Santilli y Caputo buscan rearmar los vínculos políticos luego de tensiones recientes en el Senado.

Recientemente, Caputo y Santilli viajaron a Catamarca para encontrarse con el mandatario provincial, Raúl Jalil, y el de Santiago del Estero, Elías Suárez. Durante ese encuentro, se dialogó sobre una agenda conjunta orientada a la desregulación, la baja de impuestos y mejoras de infraestructura, un reclamo constante de las provincias ante el achique de la obra pública nacional. Según Caputo, existe una mesa semanal de diálogo entre Economía y los mandatarios locales.

Ajuste fiscal y el manejo de la billetera

Más allá de los gestos de acercamiento, las provincias enfrentan un severo escenario de restricción de recursos determinado por el plan fiscal de la cartera de Economía. En los primeros siete meses del año, las transferencias no automáticas del Estado nacional a las jurisdicciones subnacionales sufrieron una caída real del 62,8% interanual, consolidando el peor acumulado para ese período en las últimas dos décadas. En paralelo, la coparticipación federal experimentó una baja del 1,3% real interanual.

Como contrapartida y mecanismo de contención, el Ministerio de Economía comenzó a flexibilizar herramientas financieras. Con el arribo de Santilli a la gestión gubernamental, se agilizaron las autorizaciones para la colocación de deuda internacional y se otorgaron adelantos financieros a 15 provincias por un monto total de $400.000 millones para cubrir urgencias de caja. En este marco de asfixia financiera, la provincia de Chaco, gobernada por Leandro Zdero, ya refinanció compromisos de pago, mientras que desde la administración de Córdoba, conducida por Martín Llaryora, se evalúa solicitar mayores plazos para la cancelación de sus vencimientos.

Estrategia bilateral e impuesto a los combustibles

El esquema de negociación planteado por la Casa Rosada privilegia el diálogo uno a uno, erosionando la posibilidad de que los gobernadores mantengan un frente unificado como el que mostraron hace un año para reclamar el reparto del impuesto a los combustibles y de los Aportes del Tesoro de la Nación.

Respecto al debate por el destino del impuesto a los combustibles, que según la ley debe dirigirse a obras viales, el ministro de Economía aseguró durante una visita a Córdoba que ningún mandatario provincial lo contactó para quejarse sobre el tema, señalando que la dinámica de las negociaciones políticas transita por canales diferentes a los reclamos públicos. Asimismo, el Gobierno nacional comenzó a ceder a las provincias créditos vigentes con organismos multilaterales como parte del menú de compensaciones en juego.

Foto: La Nación. Fuente original: La Nación.