El Gobierno busca recomponer acuerdos con gobernadores aliados tras el freno a la ley de propiedad privada

El oficialismo decidió no interpretar la reciente derrota parlamentaria de la ley de propiedad privada en el Senado como un quiebre definitivo con los gobernadores que venían funcionando como aliados. Desde la mesa política de la Casa Rosada se evalúa que el resultado adverso respondió a errores de estrategia en la construcción del proyecto y a una comunicación que dejó expuestos políticamente a los mandatarios provinciales, más que a un cambio de posicionamiento permanente hacia la oposición.

La agenda de recomposición con las provincias

Con el objetivo de reconstruir consensos antes de que comience el debate parlamentario de un nuevo paquete de reformas impulsadas por Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, retomará esta semana una agenda de contacto directo con las provincias. Las prioridades del Ejecutivo apuntan a consolidar acuerdos legislativos específicos para las iniciativas que se consideran clave en esta segunda etapa de gestión.

En ese marco, Santilli asistirá este miércoles a la reunión del Norte Grande en Posadas, Misiones, para avanzar en un acuerdo sobre las modificaciones al régimen de zonas frías, proyecto que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y requiere la aprobación del Senado. Asimismo, mantendrá negociaciones en torno al régimen de zonas cálidas que afecta a las provincias del norte.

La agenda del jefe de Gabinete continuará el jueves en Catamarca, donde se reunirá con el gobernador Raúl Jalil, uno de los mandatarios que retiró su apoyo en la votación sobre propiedad privada el pasado jueves. Ambos funcionarios coincidieron previamente este martes en un evento en la Ciudad de Buenos Aires, donde mantuvieron un saludo informal.

Gobernadores bajo presión y la estrategia legislativa

Desde el Gobierno nacional sostienen que la relación con los mandatarios provinciales no debe medirse de forma lineal voto a voto. Se asume que figuras como Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta) enfrentan presiones particulares e intereses locales que explican el comportamiento de los senadores de sus distritos en debates específicos.

Por este motivo, en la Casa Rosada confían en que el canal de negociación se mantiene abierto de cara a los próximos proyectos en el radar oficial, que incluyen el denominado “Súper RIGI”, la reforma política y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, la cual fue anunciada por cadena nacional.

Autocrítica interna y el debate por la soberanía territorial

En el seno del Ejecutivo nacional se reconoce que existieron falencias en el manejo político y de comunicación del proyecto sobre tierras, el cual debió ser retirado a mitad de su tratamiento en el Senado. El debate técnico se vio desplazado por la discusión sobre la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros, lo que facilitó que la oposición instalara la consigna de que la iniciativa afectaba la soberanía territorial bajo el lema «la patria no se vende».

Esta situación generó un costo político que los gobernadores aliados prefirieron no asumir ante sus provincias. Dentro del oficialismo surgieron críticas internas hacia la comunicación de la medida, con señalamientos hacia el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y cuestionamientos que alcanzaron a otros funcionarios, como el canciller Pablo Quirno, cuyas declaraciones públicas terminaron alimentando suspicacias sobre la llegada de capitales extranjeros.

La lectura final que realizan en Balcarce 50 apunta a mejorar los tiempos de negociación parlamentaria previos. Se admite que el proceso se dilató a raíz de la demorada salida de Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete. Respecto al rol del exministro de Economía, Sergio Massa, en la articulación de la postura opositora, el Gobierno desestima que su intervención logre alinear de manera permanente a los gobernadores del peronismo no kirchnerista en contra del oficialismo.

Foto: Clarín. Fuente original: Clarín.